A propósito de Los iluminados o notas al filo mismo de Dios…

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No es que Dios se haya olvidado de nosotros, es que nosotros  nos hemos olvidado de él. Lo hemos suplantado por un iphone.  En los albores de nuestra  humanidad  la espiritualidad era el centro del hombre. El hombre necesitó ritos para explicarse el mundo, la religión surgió como  tal,  más tarde, los ritos se convirtieron en sangre, lo que nació como un camino  de  autoconocimiento y  desarrollo espiritual,    se convirtió en dogma y ahí empezaron los problemas. El problema no es Dios, Yahvhe, Buda o  Sidharta , el problema es lo que los hombres han hecho con  su relación con lo  sagrado.  En nombre de tantos dioses del pasado se han cometido verdaderos genocidios,  que aún habiendo sido  acometidos en nombre de la religión,  paradójicamente lo que han conseguido  es  alejar aún más al hombre de su parte espiritual, sagrada y genuina. Si al principio  el centro del hombre era su espiritualidad, desarrollada a su vez a través del concepto tribal de grupo,  a lo largo de los siglos se ha ido sumando un nuevo centro hasta llegar al famoso Dios ha muerto, el dinero como  principio mismo del capitalismo. De la paulatina y sagaz sustitución de los ritos por los trueques,  hemos necesitados siglos para realizar este cambio que desde hace tiempo permanece en prácticamente la mayor parte de las sociedades occidentales.  Hemos cambiado las premisas.    Dios es la totalidad. Ahora, el dinero es la totalidad por lo que el dinero es Dios.  El signo de nuestro tiempo está en nuestras carteras, en una tarjeta de crédito. No hay rastro de Fé. Y no me refiero especialmente  al Dios cristiano, que también,  me refiero a la relación que desde el origen de la humanidad  se ha cultivado con lo espiritual del hombre, con lo sagrado.   ¿Qué pasa con lo sagrado en estos días?  ¿Qué tenemos en vez de eso?

Una generación de almas rotas y corazones envenenados  y oprimidos por un sistema que se resquebraja,   es aquí donde  el texto de los Iluminados empieza a construir su relato.  La obra nos presenta la vida de  4 personajes que intentan mantener su idealismo a flote, en mitad de una tormenta que  parece no terminar nunca.  Pero ¿cómo podemos reencontrarnos con lo sagrado  si en nosotros mismos está plantada la semilla de la indolencia y la incredulidad?  A mitad de camino entre la Fé y el autoengaño los personajes se encuentran con sus propios demonios a medida que avanza la obra.  Y es que  ya se sabe, cuando Dios te  roza la cara, el diablo te agarra del pie…

La indolencia como refugio…

Hay una falsa espiritualidad impostada y repleta de psicologismos baratos  que se empezó a gestar con la generación beat, allá en los años 50 norteamericanos. Ellos ya empezaron a hablar de algo que ahora está más exacerbado que nunca. Ellos ya nos hablaban desde la desesperación profunda de sentirse herederos de un sistema envenenado .  Eran conscientes  de esta falta de conexión con lo sagrado, y quizá por ello empezaron a tratar de desarollar nuevos puntos de vista amparándose desesperadamente en filosofías orientales mientras se metías 3 rayas de coca y  se ponían de opio.  Estaban demasiado tomados ya por la bruma narcótica del capitalismo, el veneno estaba ya en su sangre y se mimetizó en ellos con tanta fuerza que lo único que les quedaba era encender la mecha  y reventar, parafraseando a uno de los personajes de la obra.

Ante la imposibilidad de encontrar rastro de lo sagrado en  su interior , surge esa desconexión que desintegra al individuo y que le hace ciego a su alma, a su dolor y a sus carencias. Comienza entonces el camino de la indolencia y el alivio sistemático mediante las drogas o el sexo.  ¿Qué hacer con el vacío que habita en nosotros?¿Cómo llenarlo? ¿Cómo gestionar y entender lo carencial en cada uno de nosotros? Es increíble como occidente se ha esmerado tanto  para darnos placebos  y así  llenar esos agujeros en lo más profundo de nuestra alma.  Engordaremos como vacas, y un buen día  reventaremos de tanto engordar…y simplemente se acabó. Gracias a todo el equipo de Los Iluminados por hacerme partícipe de este hermoso viaje dentro del alma humana.

He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz.
Quienes expusieron sus cerebros al Cielo, bajo El y vieron ángeles Mahometanos tambaleándose en los techos de apartamentos iluminados.
Quienes pasaron por las universidades con ojos radiantes y frescos alucinando con Arkansas y la tragedia luminosa de Blake entre los estudiantes de la guerra.
Quienes fueron expulsados de las academias por locos por publicar odas obscenas en las ventanas del cráneo.
Quienes se encogieron sin afeitar y en ropa interior, quemando su dinero en papeleras y escuchando el Terror a través de las paredes.
Quienes se jodieron sus pelos púbicos al volver de Laredo con un cinturón de marihuana para New York.
Quienes comieron fuego en hoteles coloreados o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o purgaron sus torsos noche tras noche con sueños, con drogas, con pesadillas despiertas, alcohol y verga y bolas infinitas, ceguera incomparable; calles de nubes vibrantes y relámpagos en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todas las palabras inmóviles del Tiempo, sólidos peyotes de los vestíbulos, amaneceres en el cementerio del árbol verde, ebriedad del vino en los tejados, puestos municipales el neón estridente luces del tráfico parpadeantes, vibraciones del sol, la luna y los árboles en los bulliciosos crepúsculos de invierno de Brooklyn, estrepitosos tarros de basura y una regia clase de iluminación de la mente.
Quienes se encadenaron a sí mismos a los subterráneos para el viaje infinito desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de las ruedas y niños empujándolos hacia salidas exploradas estremecidas y desiertos golpeados de cerebros absolutamente secos de esplendor en la melancólica luz del Zoo.
Quienes se hundieron toda la noche en la luz submarina de Bickford’s emergidos y sentados junto a la añeja cerveza después del mediodía en el desola’do Fugazzi’s, escuchando el crujido del destino en la caja de música de hidrógeno.
Quienes hablaron setenta horas seguidas desde el parque a la barra a Bellevue al museo al Puente de Brooklyn, batallón perdido de conversadores platónicos bajando de espaldas las escaleras de escape de los alfeizares del Empire State lejos de la luna, gritando incoherencias, vomitando susurrando hechos y recuerdos y anécdotas y patadas en la bola del ojo y traumas de hospitales y cárceles y guerras, intelectos enteros disgregados en amnesia por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la Sinagoga arrojada al pavimento.
Quienes se desvanecieron en ninguna parte de Zen New Jersey dejando un reguero de ambiguas postales ilustradas de Atlantic City Hall, sufriendo sudores orientales y artritis Tangerianas y jaquecas de China bajo la basura en las salas sin muebles de Newark.
Quienes dieron vueltas y vueltas en la medianoche por el patio de trenes preguntándose adónde ir, y fueron, sin dejar corazones rotos.
Quienes prendieron cigarrillos en vagones traqueteando por la nieve hacia granjas solitarias en la noche del abuelo.
Quienes estudiaron a Plotino, Poe, San Juan de La Cruz, telepatía y cábala debido a que el cosmos instintivamente vibraba en sus pies en Kansas.
Quienes solos por las calles de Idaho buscaban ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios.
Quienes pensaban que sólo estaban locos cuando Baltimore destellaba en éxtasis sobrenatural.
Quienes saltaron a limusinas con el Chinaman de Oklahoma impulsados por la lluvia de los pequeños pueblos a la luz callejera de la medianoche del invierno.
Quienes haraganeaban hambrientos y solos por Houston buscando jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante español para conversar sobre América y la eternidad, una tarea sin esperanza, y tomaron un barco para Africa.
Quienes desaparecieron en los volcanes de México dejando tras suyo nada excepto la sombra del estiércol y la lava y la ceniza de la poesía quemada en Chicago.
Quienes reaparecieron en la Costa Oeste investigando el F.B.I. en barbas y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas atractivos en su oscura piel entregando incomprensibles folletos.
Quienes se quemaron sus brazos con cigarros encendidos protestando contra la bruma narcótica del tabaco del Capitalismo.
Quienes distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desvistiéndose mientras las sirenas de Los Alamos los deprimían, y se deprimía Wall, y el ferry de Staten Islan también se deprimía.
Quienes rompieron a llorar en blancos gimnasios desnudos y temblorosos frente a la maquinaria de otros esqueletos.
Quienes mordieron detectives en el cuello y chillaron con placer en autos policiales por no cometer un crimen salvo su propia pederastia salvaje y su intoxicación.
Quienes aullaron de rodillas en el metro y fueron arrastrados por el techo ondeando sus genitales y manuscritos.
Quienes permitieron ser penetrados por el ano por virtuosos motociclistas, y gritaron con alegría.
Quienes chuparon y fueron chupados por aquellos serafines humanos, los marineros, caricias del amor Atlántico y Caribeño.
Quienes eyacularon en la mañana en la tarde en jardines de rosas y en el pasto de parques públicos y cementerios esparciendo su semen libremente a quienquiera que llegara.
Quienes hiparon sin cesar tratando de reír pero se torcían de llanto detrás de un cubículo de un Baño Turco cuando el ángel rubio y desnudo venía a atravesarlos con una espada.
Quienes perdieron a sus amantes por las tres viejas musarañas del destino, la musaraña tuerta del dólar heterosexual, la musaraña tuerta que hace guiños fuera del útero y la musaraña tuerta que no hace nada sino sentarse en su trasero y corta las hebras doradas intelectuales del vislumbre del artesano.
Quienes copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza, un novio, un paquete de cigarrillos, una vela y se cayeron de la cama, y continuaron en el suelo y por los pasillos y terminaron desmayándose en la pared con una visión del último coño y llegaron a eludir el último atisbo de conciencia.
Quienes endulzaron las conchitas de un millón de chicas temblorosas en el ocaso, y tenían los ojos rojos en la mañana pero preparados para endulzar las conchitas del sol naciente, destellantes traseros bajo los establos y desnudos en el lago.

Ahullido Allen Ginsberg

Jódete tú….Andrea Fabra

España entera se hunde. Las manifestaciones cada vez son mas numerosas y violentas. Las medidas son más duras y nos exprimen cada vez más, como a limones. Los medios, ¿qué medios? Ya no existen, no nos enteramos de la mitad de lo que está ocurriendo en nuestro país. España está cansada, frustrada, rabiosa, dolida, indignada, sedienta, agonizante…

Y  mientras nos hundimos tú, Andrea Fabra, te permites reírte de todos los parados. Tu risa es  violenta y llena revancha Andrea. Supongo que todos estamos sedientos… Has elegido un mal momento .  Jódete  tú Andreita, nosotros somos más y también nuestra risa puede ser violenta y llena de revancha. Eres el reflejo de la clase  política de nuestro país. Andrea Fabras eres la vergüenza de España. No hablas, rebuznas. Te has lucido guapa. ¿Cómo es eso de que toda España te haya pillado rebuznando como una animalita ? ¿Cómo es Andrea? ¿Quizá unas disculpas? Mejor ni salgas a la calle Andreita.¿Cómo tienes tan poca vergüenza de insultar  a todos los parados españoles? ¿Cómo tienes los cojones con la que está cayendo? Claro que no eres la única…

¿cómo es ser otra más de las vergüenzas nacionales?

Dicen desde el PP que  tus rebuznos no iban dirigidos a los parados, iban dirigidos al espíritu santo, no te jode.  Es increíble que te permitas esos lujos de niña bien. Mientras tanto te compras los vestidos de versace con  nuestro dinero. Lo más jodido del asunto es que nos merecemos lo que toleramos. Y si, toleramos que una niña bien del pp se ría de los parados  de toda España. Como se nota que no has tenido que trabajar en tu  vida, Andrea. Como se nota que no tienes ni la menor idea de lo que significa esfuerzo. A picar en la mina te ponía yo, con los mineros, a ver que pasaba. Se te ha visto el plumero Andrea. Que se jodan, te vas a joder tú, eres una vergüenza, otra más para el país.Por su puesto se que tus palabras no eran desde el rencor y el odio, eran desde la profunda ignorancia de niña bien. Ignorante. Lárgate ya.  Vete a Menorca a comer langosta y déjanos vivir…

No has tenido suerte. Te pillaron y ahora tienes que pagar el precio.  España entera se cae y tu te ríes.  Los lobos ya están aquí Andrea,  los incidentes ya están estallando.La crisipación y la violencia aumenta.  No eres tan diferente a esos animales  antidisturbios que muerden sin voluntad ni criterio, es lo mismo. Tú también muerdes sin pensar en nada. Duelen las ostias de los antidisturbios pero duele más que nuestros políticos se rían en nuestra cara. Tu cerebro y el de un antidisturbios es exactamente igual, está inundado de violencia, dais buenas ostias. Pero no te preocupes, el tiempo nos pone a todos en nuestro sitio.  Estamos haciendo crac y nuestros políticos se ríen de nosotros…hasta que algo pase…un disparo  de nieve….una luz cegadora……y no será en absoluto agradable…un disparo de nieve….una luz cegadora……

“Es tiempo de lluvia…”

No hay cambio posible, ni social, ni político, ni  por supuesto económico  sin un cambio cultural, un cambio en las conciencias, en las maneras de pensar.  Podemos poner todos los parches que queramos, pero las brechas seguirán abiertas. Estúpida forma de pensar  en sanar un país curando el síntoma pero no la raíz. La medicina actual es experta en aliviar síntomas, estúpida forma moderna de poner parches  sobre  heridas demasiado hondas y abiertas. Si te sientes  tremendamente infeliz, no  te preocupes, hínchate a prozacs y te aliviarás, no pienses en el dolor, evítalo,  o si no te gustan las pastillas de la felicidad tal vez puedas pegarte una buena borrachera, si no es suficiente para aliviar tu malestar quizá puedas recurrir alas drogas,  tal  vez puedas pegar un buen polvo con  alguna libertina/o de turno esclava/o de la libertad mientras te metes una raya de coca y te ríes de esa manera estúpida/trágica/infantil/desesperada/triste mientras te cuentas a ti mismo/a que ha sido el mejor polvo  de tu vida  y total, ¿qué mas da? Que me alivien por favor. Quién sabe. Parches. Alivio. Cobardía. Crisis.  Pero ¿qué demonios vamos a pensar o a reflexionar  con esta cultura y en este país?  La mayoría de los teatros de nuestro país ponen el ojo en producir obras como botones.  La oferta cultural española da ganas de llorar.  De vez en cuando, viene un Pandur, o viene un Brook y entonces si sientes  el riesgo y la valentía de algunos locos que en mitad de  la lluvia se ocupan de lo que hay que ocuparse, sin tapujos, sin parches, con valentía, con fiereza, con fuerza y sobre todo, con honestidad. Y no es  Follies, o las gracietas  de Nancho Novo vestido de cavernícola,  o  el teatro Hagen Dasz quien nos salva de todo este desastre. Ni siquiera el microteatro “por dinero” con su pose impostada modernita de teatro indie, vendiendo cerveza y pariendo “piezas teatrales”  como si fueran rosquillas, a la vez que sirven de escaparate  para los actores/actrices de moda en las series españolas.  ¿Y después qué?  Estamos convirtiendo el Teatro en anestesia pura y dura, pero encima una anestesia de garrafón, de las malas. ¿Qué diablos vamos a cambiar así? Nada.

Tal vez sea ahora el momento de poner las cosas claras. Tal vez sea ahora, en mitad de la lluvia  el momento de luchar y hacer frente a lo que viene, a lo que ya está.  A golpe de  Teatro  honesto, valiente, arriesgado y  firme ante lo que está por venir.  Los lobos ya están aquí, y nuestros corazones, dispuestos.

“La Iglesia, primer drama occidental de la historia”

La iglesia y el origen del teatro tienen mucho que ver. Aunque el teatro pueda parecer en ocasiones algo pagano, no nos engañemos, a pesar de que en su historia existen múltiples períodos de tiempo donde el teatro por necesidad ha tenido que orientarse hacia lo pagano el origen del mismo siempre será sagrado. Fijémonos ahora en la eucaristía católica; bien, la “misa” tal como se la conoce hoy en día no ha dejado de ser un ritual para honrar a Cristo, promulgar la palabra de Dios etc. ¿Y cómo se promulga la palabra de Dios? Mediante las historias . Estamos pues pensando la iglesia como un vehículo de contar historias, uno de las más eficaces sin duda, y cuyas historias tienen un valor simbólico e histórico incuestionable. Analicemos ahora la estructura de las homilías o misas. El público tiene su sitio asignado como en los teatros. Existen varios actores, que son los que nos trasmiten las historias, esto es; los sacerdotes. La misa y el teatro son rituales, rituales que son eficaces simbólicamente y he aquí lo interesante del asunto. La eficacia de las historias, el alimento del hombre siempre han sido las historias y además éstas siempre han tenido y siempre tendrán conexión con lo “sagrado”. En cualquier civilización o manifestación religiosa existen las historias, relatos que sobreviven a los siglos para alumbrarnos, relatos que nos transforman, condenan, o liberan. Quizá la eucaristía cristiana en su estructura, fondo y forma sea la que más se asemeje a lo que hoy entendemos como una representación teatral. ¿Que es una iglesia sino un teatro donde se representan historias ? Un Teatro también es un lugar sagrado pese a que muchos se empeñen en denostarlo por automatismo, el Teatro es y será un templo para realizar rituales igual que una Iglesia, Mezquita o cualquier otro tipo de edificio. Lo importante al fin y al cabo es que la historia te construya y te sirva.

Deberíamos recordarle a los directores y dramaturgos más contemporáneos y modernos, mejor dicho; “posmodernos”, el origen de la escena y su conexión con lo sagrado, pero como estamos en una época en que lo sagrado se está dejando de lado, se está dado por entendido y rechazado bajo clichés reaccionarios completamente inútiles y egoístas, así nos va.

Pero, ¿todas las historias son sagradas? No, no todas las historias son sagradas , las historias que perduran y que sirven y cuyos relatos no se han extinguido son aquellas que nos conectan con “lo sagrado” mediante rituales. Como en todo hay un texto que hay que respetar, ya se la Biblia o Antígona. Y unas leyes para desarrollar dichos rituales , que siempre son útiles, en cualquier tipo de colectivo que sea humano, las leyes son necesarias para el desarrollo de cualquier tipo de actividad sin degollarnos los unos a los otros. Ahora bien, hay muchos tipos de usos discutibles de los textos sagrados. El más claro ejemplo es el “teatro” que se ha montado estos últimos días con la llegada del papa a Madrid. Y aquí me permito utilizar el término “teatro” en relación con su connotación más frívola que sin duda tiene que ver con el concepto de espectáculo. Es espectáculo que se instalen doscientos confesionarios en el parque del Retiro de Madrid, haciendo de un acto de Fe individual y privado, algo público y desvergonzado. Es espectáculo que Madrid se colapase de feligreses con sombreros de cowboys y globos del ABC. En fin, andémonos con ojo con el espectáculo, ya lo decía Debord, cuidado con la fuerzas invasivas del Espectáculo, cuidado con los teatros de la Gran Vía y cuidado con los feligreses vestidos de cowboys.

Blanca, no te vayas…

Ésta ha sido la foto  tan supuestamente polémica  que ha provocado la retirada  de la misma en el Festival de Mérida 2011.  El arte esta lleno ante todo de libertad y respeto.  Lamento profundamente vivir en un país como España, en el cual  aún hoy en día existe la censura contra algunas manifestaciones artísticas . Porque señores beatos y beatas  ustedes son unos intolerantes,  no comprenden  que esta fotografía es una manifestación artística y sólo eso. Si ustedes se sienten heridos al ver eso vayan a un psicólogo. Estamos en el año 2011. Se supone que somos lo suficientemente maduros y tolerantes como para comprender que no tenemos porque estar de acuerdo con algunas formas del arte, pero que sin duda eso no nos da derecho a censurarlas. España es un país atrasado en lo que a materia cultural se refiere. Y en cuestión de valores ni hablamos. Imagino aquellos beatos y beatas que   aburridos y aburridas   se pasean por el Festival de Mérida  sin tener nada mejor que hacer. Ven una foto de estas características y se mueren de la vergüenza. No contentos con eso recolectan firmas para que se quite dicha foto.La foto es retirada.La directora del Festival de Mérida  Blanca Portillo  muy a su pesar considera que la mejor opción es retirar esta fotografía.  ¿Qué es esto? El actual presidente de  Extremadura  sugiere a la dirección del Festival ciertos ajustes en el presupuesto.  Una vergüenza. La cultura como siempre, la peor parada.  Afirman que estamos en época  de austeridad, afirman que hay cosas más importantes. ¿Acaso no es importante la cultura en nuestro país? No, nunca lo fue y así nos va. La gente rebuzna por las calles  y las beatas y beatos pierden su tempo viendo las ojeras  a Belén Esteban. Y luego se quejan de la fotografía. Tiene cojones. Me da lástima.  Señores presidentes, vivimos una época de austeridad, pero  en el alma. Que Dios nos ampare.

“El Balcón” de Genet

¿Cómo podemos entender está obra en nuestro tiempo? ¿Cómo podemos entenderlo si ya no estamos en mayo del 68?¿Qué significa ser revolucionario en nuestro tiempo? ¿Por qué algunos directores siguen empeñados en hacer política con su teatro? ¿Por qué aún tenemos la necesidad de poner etiquetas, ¿teatro social?, ¿teatro político, vanguardista, alternativo,comprometido?

¿Revolucionario en cuanto a qué? En mi opinión ya pasó el tiempo de las barricadas, ahora estamos en otra guerra, la nuestra propia como individuos. Es nuestro tiempo y es nuestra guerra. Parece que hay personas que aún siguen ancladas en ese pasado revolucionario lleno de rosas y sangre. Este montaje es un claro ejemplo de ello.

Genet nos cuenta la historia de un Burdel parisino en mitad de lo que parece ser una revolución contra el estado. A ese burdel acuden personajes relacionados con el poder de la época, un Obispo, un Juez y un General . Por supuesto nos podemos imaginar rápidamente el color de las perversiones de estos individuos. El suelo del escenario es una moqueta roja, el escaso mobiliario claramente es de época, y al fondo del mismo encontramos unos biombos haciendo referencia a las habitaciones de este burdel, jugando con el impulso “vouyeurista” del público. A veces intuimos, otras vemos claramente y muchas nos horrorizamos…..

La primera parte de la obra se desarrolla bajo esta tónica. Personajes poderosos y depravados que hacen realidad sus fantasías más perversas siempre en relación con el poder y su aparente “función”. El juez es juez siempre y cuando tenga a alguien a quien castigar….El comienzo de la obra juega con esta idea y hasta cierto punto la parte perversa de la obra funciona muy bien.

Todo funcionaba bien hasta el intermedio, en el cual unos soldados revolucionarios empiezan a arrojar panfletos políticos referentes a la revolución y blablabla…

La obra tuvo una duración de casi 3 horas y el intermedio fue una ruptura de ritmo en toda regla, el público se extrañó no sabían si aplaudir o no, no sabían si levantarse o no, hasta que un acomodador tuvo que venir a escena a explicarnos que era el descanso. Incomprensible. En definitiva, el público, osea nosotros, les importabamos tres cojones. Lo importante en este balcón revolucionario era soltar texto como papagayos, textos bien escritos y con un fuerte contenido político, esto es; demagógico. Que grandes artists y actores somos y que bien decimos el texto, que naturalidad y que lenguaje tan elevado…

¿Por qué? ¿Por qué confundimos lo ilógico y lo incomprensible con lo elevado y lo profundo? Eso no sirve. Eso es aburrido, facilón, y además, no nos olvidemos que ya está pasado de moda tirar panfletos de “La Varsoviana” en un teatro. Lo hemos superado. No hace falta decir que la segunda parte de la obra fue un alarde de maestría por parte del director y de los actores, un alarde de texto pomposo, aburrido y un sinfín(digo sinfín porque no acababa nunca) de escenas mal resueltas en las que no pasaba nada. Clásico y aburrido. Los personajes salían de escena sin ningún motivo y volvían a entrar como si nada. Los persoanjes no se entendían, demasiada información pretenciosa y aburrida….

Una obra recomendada para los sindicalistas divorciados y aburridos de cuarenta años, que no tienen nada mejor que hacer que fumar ducados y comprar incieso en el rastro..