“Bodas de sangre” de Jose Carlos Plaza

Lorca está ya muy revisado, cuestionado, estudiado, mimado, odiado, idolatrado, e investigado. Sin embargo siempre sigue resonando. Me imagino que ha tenido que ser todo un reto para Jose Carlos pensar a Lorca y elaborar una propuesta fiel al texto y con interpretaciones bastante buenas. ¿Desde dónde nos habla José Carlos? Creo que sin ánimo de ofender, él no tiene nada que decir, quizá después de todo lo realmente interesante de este asunto es que si se es fiel a Lorca, llega un punto a nivel creativo en el que dejas que su pensamiento, su espíritu y su presencia se apodere de todos; director, actores, músicos, incluso tramoyistas. Al final el reto consiste en ser capaz de dar vida a ese eco tan tremendo que deja en el tiempo la obra del granadino. Con todo esto, el montaje de plaza fue bastante clásico, nada sorpresivo y con un enfoque algo gastado. ¿Hasta que punto nos permite el texto de Lorca la incorporación de un lenguaje escénico nuevo? Se trata de invesatigar nuevos espacios y nuevos lenguajes, nuevas formas de expresión respetando siempre el texto.

La obra en sí tiene cosas buenas y malas. Se sigue siendo demasiado clásico para mi gusto a la hora de trabajar a los grandes, da un poco de miedo probar, y experimentar nuevas formas. Pero también es verdad, que Lorca nos habla desde un lugar muy con creto con una estética muy determinada y con unos personajes muy acotados. La tragedia andaluza, las luces oscuras, las paredes amarillas, los delantales sucios, las manos del hombre encalladas y la cabeza de la mujer cansada mirando al suelo.