El mal de Treplev, Hamlet o Edipo

¿Qué tienen en común estos tres personajes teatrales?¿Qué es lo que les condena? ¿Qué tipo de relaciones tienen? ¿Cuál es su carácter?Para entender estos carácteres es necesario revisar el  origen, esto es; el mito de Edipo. Edipo se arrancó los ojos al saber que él era el asesino de su padre y estaba casado con su madre, a partir de este mito clásico el psicoanálisis del siglo XX encabezado por Sigmund Freud investiga y esboza el complejo de Edipo, entre otros.  ¿Qué tiene que ver Hamlet con Edipo?  La relación que se establece entre Hamlet y su madre tras la muerte del padre es puramente edípica. Hamlet sufre mucho esta doble traición. Primero el peso del padre, la figura del padre fantasmal le advierte sobre el asesinato, luego la madre, la mujer, su primer afecto, el primer pecho que lame, traiciona el corazón de Hamlet al casarse con su tío. Estamos pues hablando de una figura que va a ser fundamental para estos tres personajes. La madre. El afecto. El amor. La primera mujer antes de la primera mujer…

Edipo se arranca los ojos con los broches de su madre,  a Hamlet le destroza el corazón la traición de su madre.  ¿ Y a Treplev? ¿Qué le ocurre al personaje de Chéjov? Revisemos ahora y analicemos las relaciones que se establecen en “La Gaviota”;

La madre de Treplev  es una actriz con renombre y fama, la mujer a la que se supone ama Treplev (en primera instancia ) es una joven que acaba decidiendo ser actriz también. Treplev acaba amando inconscientemente el reflejo de su madre en Nina.  La relación edípica está ya establecida. El amor de madre  condena a Treplev. Un amor de madre nunca satisfecho. Desde el principio de la obra, Chéjov dibuja está relación con gran precisión.  La madre de Treplev menosprecia el amor de su hijo constantemente, esto hace que todo el afecto, todo el amor no satisfecho del joven se vuelque en Nina, ésta al negarle este afecto maternal, hará que Treplev no sepa estar en el mundo.

Podríamos establecer que en estos tres personajes dramáticos es el amor de madre, entre otras cosas, lo que está en juego y se pone de manifiesto de distintas maneras. Lo que si es cierto es que los tres están marcados por este afecto, ello condiciona su existencia y sus decisiones hasta el fin de sus vidas.  El amor maternal es clave en muchos de los personajes masculinos del teatro occidental. Precisamente porque todos somos herederos de Edipo, este “mal” siempre estará y condicionará  el amor que cada uno somos capaz de dar o queremos recibir.