“Es tiempo de lluvia…”

No hay cambio posible, ni social, ni político, ni  por supuesto económico  sin un cambio cultural, un cambio en las conciencias, en las maneras de pensar.  Podemos poner todos los parches que queramos, pero las brechas seguirán abiertas. Estúpida forma de pensar  en sanar un país curando el síntoma pero no la raíz. La medicina actual es experta en aliviar síntomas, estúpida forma moderna de poner parches  sobre  heridas demasiado hondas y abiertas. Si te sientes  tremendamente infeliz, no  te preocupes, hínchate a prozacs y te aliviarás, no pienses en el dolor, evítalo,  o si no te gustan las pastillas de la felicidad tal vez puedas pegarte una buena borrachera, si no es suficiente para aliviar tu malestar quizá puedas recurrir alas drogas,  tal  vez puedas pegar un buen polvo con  alguna libertina/o de turno esclava/o de la libertad mientras te metes una raya de coca y te ríes de esa manera estúpida/trágica/infantil/desesperada/triste mientras te cuentas a ti mismo/a que ha sido el mejor polvo  de tu vida  y total, ¿qué mas da? Que me alivien por favor. Quién sabe. Parches. Alivio. Cobardía. Crisis.  Pero ¿qué demonios vamos a pensar o a reflexionar  con esta cultura y en este país?  La mayoría de los teatros de nuestro país ponen el ojo en producir obras como botones.  La oferta cultural española da ganas de llorar.  De vez en cuando, viene un Pandur, o viene un Brook y entonces si sientes  el riesgo y la valentía de algunos locos que en mitad de  la lluvia se ocupan de lo que hay que ocuparse, sin tapujos, sin parches, con valentía, con fiereza, con fuerza y sobre todo, con honestidad. Y no es  Follies, o las gracietas  de Nancho Novo vestido de cavernícola,  o  el teatro Hagen Dasz quien nos salva de todo este desastre. Ni siquiera el microteatro “por dinero” con su pose impostada modernita de teatro indie, vendiendo cerveza y pariendo “piezas teatrales”  como si fueran rosquillas, a la vez que sirven de escaparate  para los actores/actrices de moda en las series españolas.  ¿Y después qué?  Estamos convirtiendo el Teatro en anestesia pura y dura, pero encima una anestesia de garrafón, de las malas. ¿Qué diablos vamos a cambiar así? Nada.

Tal vez sea ahora el momento de poner las cosas claras. Tal vez sea ahora, en mitad de la lluvia  el momento de luchar y hacer frente a lo que viene, a lo que ya está.  A golpe de  Teatro  honesto, valiente, arriesgado y  firme ante lo que está por venir.  Los lobos ya están aquí, y nuestros corazones, dispuestos.

Librería Yorick en Madrid…

La librería Yorick por fin llega a Lavapiés.  Junto a “la celestina” y la antigua “ñaque”( o la antigua avispa, como la conocen muchos) “Yorick” se convierte en la nueva librería especializada en artes escénicas en Madrid. Ya tenemos otro sitio donde ir los huérfanos de “ñaque” (aunque recordemos que siguen con sus actividades comerciales vía online en http://www.ñaque.es). La nueva librería “Yorick”  es sin duda parada obligatoria  para todos los teatreros y por supuesto, lectores ávidos y con curiosidad que quieran adentrarse  en todo lo referente al teatro y a las artes escénicas. Nos esperan en la c/Valencia  nº 21, metro lavapiés, y para cualquier consulta aquí os enlazo su página web; http://www.libreriayorick.com

“Gordon Craig y la desaparición del actor”

Gordon Craig entra dentro de los artistas más polémicos, controvertidos e interesantes del siglo XX . Quizá fuese uno de los primeros en atisbar que algo estaba fallando en la puesta en escena de la época. El primero en no conformarse y en augurar que  la vorágine capitalista occidental haría cambiar la dirección del teatro hasta su propia extinción. Como pasar del oficio del teatro a la  explotación industrial desmedida del mismo. Sin medias tintas. Desaparición del arte, aparición del arte industrial de masas. Casi ningún contemporáneo de Craig habla bien de él, es más , Craig  siempre tuvo la fama de ser un artista inconformista y  con una personalidad bastante  difícil de  tratar. Todo esto es cierto. Pero también es cierto que fue una de las personalidades del siglo veinte que se atrevió a mirar en el fondo de la escena, y bajo una crítica contundente y necesaria se atrevió a proponer nuevas líneas de investigación.

Hacia la destrucción del actor…

Craig propone devolver al teatro todo su carácter ritual y divino, y para eso, propone eliminar  al mismo actor. En su libro “Del arte de hacer Teatro” Craig  compara el arte de la interpretación con  otras artes como la pintura o  la música. Enuncia que estas dos artes, la música y la pintura, se rigen por leyes científicas en las cuales ningún “accidente” puede estropear  la calidad de la obra. Bien,  en el arte de la interpretación el hombre  y su caprichosa naturaleza son los materiales con los que se trabaja. Es difícil establecer leyes para ordenar este material, para controlar  lo incontrolable.

[…] La pasión desbocada se ha adueñado de la expresión del actor . Se mueve y se transforma, se sacude y gira, es perseguida por la emoción que va de la frente del actor, por entre sus ojos, y baja a su boca; ahora él está por completo a merced de la emoción y grita : ¡ Haz conmigo lo que te plazca! Toda su expresión parece un tumulto disparatado, ¡vedla! nada sale de la nada.”

Gordon Craig “Del arte del Teatro”

Recapitulando,  el hombre como material artístico, es impreciso, y esta sometido cada segundo a múltiples accidentes por lo que no es válido, y la interpretación,  nunca podrá ser un arte.  Ante esta visión completamente extrema y catastrofista del asunto Craig nos propone  recuperar el concepto de títere.

Hacia la supermarioneta…

Hablar de un títere con la mayoría de hombres y mujeres es como provocarles una risa tonta. Inmediatamente piensan en los hilos, piensan en las manos rígidas y en los movimientos convulsos; me dicen que es un pequeño muñeco divertido. Pero déjeme que le diga algunas cosas sobre estos títeres.Déjeme decir que son descendientes de una noble familia de imágenes, imágenes que fueron hechas a semejanza de Dios, y que hace muchos siglos estas figuras tenían un movimiento rítmico y no convulso; no precisaban de hilos que los sostuvieran […]

El títere en otro tiempo tuvo una forma mucho más espléndida que la suya. […] En Asia está su primer reino. En las orillas del ganges le construyeron su casa, un vasto palacio que se elevaba  columna a columna en el aire y descendía columna a columna de nuevo hacia el agua […] Sólo en las frescas y privadas habitaciones de este palaciolas veloces mentes de sus asistentes se revolvían incesantemente. Algo estaban haciendo que le pudiera agradar , algo para honrar el espíritu que les había dado la vida, y entonces un día , la ceremonia.

En esta ceremonia él tomó parte; un  celebración una vez más para alabar la Creación.”

Gordon Craig “Del arte de hacer teatro”

Craig nos propone recuperar la idea de representación sin interferir en ella como seres humanos que somos, sin interferir al menos directamente. Esto es;  devolver  a los títeres,  que son representaciones del ser humano,  su carácter puramente sagrado, su origen. Quitarnos del medio y construir símbolos. Y para él el teatro debería ser una obra artística  estructurada en base a  una escenografía, música y supermarionetas. Estamos pues asistiendo a una concepción de teatro algo estática en su apariencia pero sin duda interesante.  Los más parecido a las instalaciones artísticas, a las performance en las que no hay actores, y al arte contemporáneo.

Quizá pudiera tener razón en todo, Quizá pudiera estar cansado de que la interpretación y el teatro sea un desfile de narcisos y sólo eso. Quizá el ser humano este sobrevalorado.   No lo sé. Pero sus palabras sin duda me hacen hacerme preguntas; ¿Por qué esa necesidad de volver  a lo sagrado? ¿Hemos dinamitado todo lo ritual mediante el capitalismo? ¿Hemos hecho del capitalismo  un ritual?¿Cuál es el origen de la palabra ritual? ¿Podría existir el teatro sin actores? ¿Podría existir el teatro sin seres humanos? ¿Podría existir sin lo sagrado, lo divino? ¿Qué entendemos hoy por sagrado?