Crónicas de un despertar…

individualismo

Estamos en guerra. Vivimos inmersos en una guerra silenciosa.   Nos adormecen con cualquier cosa. La televisión  es un foco de basura mediatizada y narcotizante  que nos hipnotiza  como a idiotas. La devoradora sociedad del espectáculo. Desgraciadamente todo es espectáculo, pero del malo.  Anestesia para el dolor. Muy occidental esto de poner parches y adormecernos para evitar confrontarnos con algo. Insisto. Esta indolencia rutinaria me pone nervioso, no entiendo como podemos estar tranquilos mientras afuera todo se derrumba. No llegaremos a las  armas, por supuesto que no.  Estamos demasiado dormidos para eso.  Esta manera individualista  nuestra tan contemporánea de  pensar que no estamos en riesgo, que todo va bien,  que mientras no me toque a mi la crisis no existe, es la que nos condena y nos anula como individuos. Olvidamos la responsabilidad con nuestro tiempo, con nuestros corazón, con nuestras cabezas y con nuestra alma.  Por supuesto que todos tenemos que pagar la hipoteca y llegar a fin de mes, por supuesto que tenemos que seguir adelante con nuestras vidas con determinación y constancia y con  cierta eficacia para conseguir cierta felicidad. Pero ¿qué estoy diciendo?Cierta felicidad, ¿me pregunto en que consiste la felicidad del hombre occidental?  Trabajar eficientemente 12 horas al día.  No digo que no haya que trabajar, por supuesto que hay que hacerlo. Pero y luego que, después que ocurre. ¿Qué ocurre cuando sales del trabajo y llegas a casa? Estás demasiado cansado o cansada como para preguntarte a ti mismo como estás, como para ver que tu mujer hoy tiene un peinado especial y está más guapa que ayer, o demasiado cansado como para ver que tu hijo   ha aprendido algo nuevo en el colegio hoy.  Vivimos en una falsa ilusión de comodidad demasiado peligrosa  e idiotizante. Cada pueblo se merece lo que tolera y nuestra indolencia nos hace tolerar  y tragar sin darnos cuenta.  Pero no está todo perdido, tenemos armas, tenemos libros, tenemos teatro, tenemos cine, tenemos gente despierta  que lucha para que tomemos nuestra vida en serio.  Para que tomemos la vida del otro en serio.   En definitiva, tenemos a gente despierta que lucha para que permanezcamos  juntos en esta interminable tormenta. Yo conozco a algunas de esas personas. Me inspiran, me acompañan en mi lucha, me recuerdan que tengo miedos por los que debo seguir escribiendo,  imaginando y creando. Ojalá con estas palabras pueda infundirte algo de determinación, de coraje , de arrojo , de responsabilidad  sobre tu propia vida, de amor sobre la vida del otro  y tal vez, sólo tal vez mañana podremos construir algo parecido a un futuro mejor. Que los Dioses nos ayuden.

A propósito de Los iluminados o notas al filo mismo de Dios…

top_gr_4610

No es que Dios se haya olvidado de nosotros, es que nosotros  nos hemos olvidado de él. Lo hemos suplantado por un iphone.  En los albores de nuestra  humanidad  la espiritualidad era el centro del hombre. El hombre necesitó ritos para explicarse el mundo, la religión surgió como  tal,  más tarde, los ritos se convirtieron en sangre, lo que nació como un camino  de  autoconocimiento y  desarrollo espiritual,    se convirtió en dogma y ahí empezaron los problemas. El problema no es Dios, Yahvhe, Buda o  Sidharta , el problema es lo que los hombres han hecho con  su relación con lo  sagrado.  En nombre de tantos dioses del pasado se han cometido verdaderos genocidios,  que aún habiendo sido  acometidos en nombre de la religión,  paradójicamente lo que han conseguido  es  alejar aún más al hombre de su parte espiritual, sagrada y genuina. Si al principio  el centro del hombre era su espiritualidad, desarrollada a su vez a través del concepto tribal de grupo,  a lo largo de los siglos se ha ido sumando un nuevo centro hasta llegar al famoso Dios ha muerto, el dinero como  principio mismo del capitalismo. De la paulatina y sagaz sustitución de los ritos por los trueques,  hemos necesitados siglos para realizar este cambio que desde hace tiempo permanece en prácticamente la mayor parte de las sociedades occidentales.  Hemos cambiado las premisas.    Dios es la totalidad. Ahora, el dinero es la totalidad por lo que el dinero es Dios.  El signo de nuestro tiempo está en nuestras carteras, en una tarjeta de crédito. No hay rastro de Fé. Y no me refiero especialmente  al Dios cristiano, que también,  me refiero a la relación que desde el origen de la humanidad  se ha cultivado con lo espiritual del hombre, con lo sagrado.   ¿Qué pasa con lo sagrado en estos días?  ¿Qué tenemos en vez de eso?

Una generación de almas rotas y corazones envenenados  y oprimidos por un sistema que se resquebraja,   es aquí donde  el texto de los Iluminados empieza a construir su relato.  La obra nos presenta la vida de  4 personajes que intentan mantener su idealismo a flote, en mitad de una tormenta que  parece no terminar nunca.  Pero ¿cómo podemos reencontrarnos con lo sagrado  si en nosotros mismos está plantada la semilla de la indolencia y la incredulidad?  A mitad de camino entre la Fé y el autoengaño los personajes se encuentran con sus propios demonios a medida que avanza la obra.  Y es que  ya se sabe, cuando Dios te  roza la cara, el diablo te agarra del pie…

La indolencia como refugio…

Hay una falsa espiritualidad impostada y repleta de psicologismos baratos  que se empezó a gestar con la generación beat, allá en los años 50 norteamericanos. Ellos ya empezaron a hablar de algo que ahora está más exacerbado que nunca. Ellos ya nos hablaban desde la desesperación profunda de sentirse herederos de un sistema envenenado .  Eran conscientes  de esta falta de conexión con lo sagrado, y quizá por ello empezaron a tratar de desarollar nuevos puntos de vista amparándose desesperadamente en filosofías orientales mientras se metías 3 rayas de coca y  se ponían de opio.  Estaban demasiado tomados ya por la bruma narcótica del capitalismo, el veneno estaba ya en su sangre y se mimetizó en ellos con tanta fuerza que lo único que les quedaba era encender la mecha  y reventar, parafraseando a uno de los personajes de la obra.

Ante la imposibilidad de encontrar rastro de lo sagrado en  su interior , surge esa desconexión que desintegra al individuo y que le hace ciego a su alma, a su dolor y a sus carencias. Comienza entonces el camino de la indolencia y el alivio sistemático mediante las drogas o el sexo.  ¿Qué hacer con el vacío que habita en nosotros?¿Cómo llenarlo? ¿Cómo gestionar y entender lo carencial en cada uno de nosotros? Es increíble como occidente se ha esmerado tanto  para darnos placebos  y así  llenar esos agujeros en lo más profundo de nuestra alma.  Engordaremos como vacas, y un buen día  reventaremos de tanto engordar…y simplemente se acabó. Gracias a todo el equipo de Los Iluminados por hacerme partícipe de este hermoso viaje dentro del alma humana.

He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz.
Quienes expusieron sus cerebros al Cielo, bajo El y vieron ángeles Mahometanos tambaleándose en los techos de apartamentos iluminados.
Quienes pasaron por las universidades con ojos radiantes y frescos alucinando con Arkansas y la tragedia luminosa de Blake entre los estudiantes de la guerra.
Quienes fueron expulsados de las academias por locos por publicar odas obscenas en las ventanas del cráneo.
Quienes se encogieron sin afeitar y en ropa interior, quemando su dinero en papeleras y escuchando el Terror a través de las paredes.
Quienes se jodieron sus pelos púbicos al volver de Laredo con un cinturón de marihuana para New York.
Quienes comieron fuego en hoteles coloreados o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o purgaron sus torsos noche tras noche con sueños, con drogas, con pesadillas despiertas, alcohol y verga y bolas infinitas, ceguera incomparable; calles de nubes vibrantes y relámpagos en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todas las palabras inmóviles del Tiempo, sólidos peyotes de los vestíbulos, amaneceres en el cementerio del árbol verde, ebriedad del vino en los tejados, puestos municipales el neón estridente luces del tráfico parpadeantes, vibraciones del sol, la luna y los árboles en los bulliciosos crepúsculos de invierno de Brooklyn, estrepitosos tarros de basura y una regia clase de iluminación de la mente.
Quienes se encadenaron a sí mismos a los subterráneos para el viaje infinito desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de las ruedas y niños empujándolos hacia salidas exploradas estremecidas y desiertos golpeados de cerebros absolutamente secos de esplendor en la melancólica luz del Zoo.
Quienes se hundieron toda la noche en la luz submarina de Bickford’s emergidos y sentados junto a la añeja cerveza después del mediodía en el desola’do Fugazzi’s, escuchando el crujido del destino en la caja de música de hidrógeno.
Quienes hablaron setenta horas seguidas desde el parque a la barra a Bellevue al museo al Puente de Brooklyn, batallón perdido de conversadores platónicos bajando de espaldas las escaleras de escape de los alfeizares del Empire State lejos de la luna, gritando incoherencias, vomitando susurrando hechos y recuerdos y anécdotas y patadas en la bola del ojo y traumas de hospitales y cárceles y guerras, intelectos enteros disgregados en amnesia por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la Sinagoga arrojada al pavimento.
Quienes se desvanecieron en ninguna parte de Zen New Jersey dejando un reguero de ambiguas postales ilustradas de Atlantic City Hall, sufriendo sudores orientales y artritis Tangerianas y jaquecas de China bajo la basura en las salas sin muebles de Newark.
Quienes dieron vueltas y vueltas en la medianoche por el patio de trenes preguntándose adónde ir, y fueron, sin dejar corazones rotos.
Quienes prendieron cigarrillos en vagones traqueteando por la nieve hacia granjas solitarias en la noche del abuelo.
Quienes estudiaron a Plotino, Poe, San Juan de La Cruz, telepatía y cábala debido a que el cosmos instintivamente vibraba en sus pies en Kansas.
Quienes solos por las calles de Idaho buscaban ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios.
Quienes pensaban que sólo estaban locos cuando Baltimore destellaba en éxtasis sobrenatural.
Quienes saltaron a limusinas con el Chinaman de Oklahoma impulsados por la lluvia de los pequeños pueblos a la luz callejera de la medianoche del invierno.
Quienes haraganeaban hambrientos y solos por Houston buscando jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante español para conversar sobre América y la eternidad, una tarea sin esperanza, y tomaron un barco para Africa.
Quienes desaparecieron en los volcanes de México dejando tras suyo nada excepto la sombra del estiércol y la lava y la ceniza de la poesía quemada en Chicago.
Quienes reaparecieron en la Costa Oeste investigando el F.B.I. en barbas y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas atractivos en su oscura piel entregando incomprensibles folletos.
Quienes se quemaron sus brazos con cigarros encendidos protestando contra la bruma narcótica del tabaco del Capitalismo.
Quienes distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desvistiéndose mientras las sirenas de Los Alamos los deprimían, y se deprimía Wall, y el ferry de Staten Islan también se deprimía.
Quienes rompieron a llorar en blancos gimnasios desnudos y temblorosos frente a la maquinaria de otros esqueletos.
Quienes mordieron detectives en el cuello y chillaron con placer en autos policiales por no cometer un crimen salvo su propia pederastia salvaje y su intoxicación.
Quienes aullaron de rodillas en el metro y fueron arrastrados por el techo ondeando sus genitales y manuscritos.
Quienes permitieron ser penetrados por el ano por virtuosos motociclistas, y gritaron con alegría.
Quienes chuparon y fueron chupados por aquellos serafines humanos, los marineros, caricias del amor Atlántico y Caribeño.
Quienes eyacularon en la mañana en la tarde en jardines de rosas y en el pasto de parques públicos y cementerios esparciendo su semen libremente a quienquiera que llegara.
Quienes hiparon sin cesar tratando de reír pero se torcían de llanto detrás de un cubículo de un Baño Turco cuando el ángel rubio y desnudo venía a atravesarlos con una espada.
Quienes perdieron a sus amantes por las tres viejas musarañas del destino, la musaraña tuerta del dólar heterosexual, la musaraña tuerta que hace guiños fuera del útero y la musaraña tuerta que no hace nada sino sentarse en su trasero y corta las hebras doradas intelectuales del vislumbre del artesano.
Quienes copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza, un novio, un paquete de cigarrillos, una vela y se cayeron de la cama, y continuaron en el suelo y por los pasillos y terminaron desmayándose en la pared con una visión del último coño y llegaron a eludir el último atisbo de conciencia.
Quienes endulzaron las conchitas de un millón de chicas temblorosas en el ocaso, y tenían los ojos rojos en la mañana pero preparados para endulzar las conchitas del sol naciente, destellantes traseros bajo los establos y desnudos en el lago.

Ahullido Allen Ginsberg

Jódete tú….Andrea Fabra

España entera se hunde. Las manifestaciones cada vez son mas numerosas y violentas. Las medidas son más duras y nos exprimen cada vez más, como a limones. Los medios, ¿qué medios? Ya no existen, no nos enteramos de la mitad de lo que está ocurriendo en nuestro país. España está cansada, frustrada, rabiosa, dolida, indignada, sedienta, agonizante…

Y  mientras nos hundimos tú, Andrea Fabra, te permites reírte de todos los parados. Tu risa es  violenta y llena revancha Andrea. Supongo que todos estamos sedientos… Has elegido un mal momento .  Jódete  tú Andreita, nosotros somos más y también nuestra risa puede ser violenta y llena de revancha. Eres el reflejo de la clase  política de nuestro país. Andrea Fabras eres la vergüenza de España. No hablas, rebuznas. Te has lucido guapa. ¿Cómo es eso de que toda España te haya pillado rebuznando como una animalita ? ¿Cómo es Andrea? ¿Quizá unas disculpas? Mejor ni salgas a la calle Andreita.¿Cómo tienes tan poca vergüenza de insultar  a todos los parados españoles? ¿Cómo tienes los cojones con la que está cayendo? Claro que no eres la única…

¿cómo es ser otra más de las vergüenzas nacionales?

Dicen desde el PP que  tus rebuznos no iban dirigidos a los parados, iban dirigidos al espíritu santo, no te jode.  Es increíble que te permitas esos lujos de niña bien. Mientras tanto te compras los vestidos de versace con  nuestro dinero. Lo más jodido del asunto es que nos merecemos lo que toleramos. Y si, toleramos que una niña bien del pp se ría de los parados  de toda España. Como se nota que no has tenido que trabajar en tu  vida, Andrea. Como se nota que no tienes ni la menor idea de lo que significa esfuerzo. A picar en la mina te ponía yo, con los mineros, a ver que pasaba. Se te ha visto el plumero Andrea. Que se jodan, te vas a joder tú, eres una vergüenza, otra más para el país.Por su puesto se que tus palabras no eran desde el rencor y el odio, eran desde la profunda ignorancia de niña bien. Ignorante. Lárgate ya.  Vete a Menorca a comer langosta y déjanos vivir…

No has tenido suerte. Te pillaron y ahora tienes que pagar el precio.  España entera se cae y tu te ríes.  Los lobos ya están aquí Andrea,  los incidentes ya están estallando.La crisipación y la violencia aumenta.  No eres tan diferente a esos animales  antidisturbios que muerden sin voluntad ni criterio, es lo mismo. Tú también muerdes sin pensar en nada. Duelen las ostias de los antidisturbios pero duele más que nuestros políticos se rían en nuestra cara. Tu cerebro y el de un antidisturbios es exactamente igual, está inundado de violencia, dais buenas ostias. Pero no te preocupes, el tiempo nos pone a todos en nuestro sitio.  Estamos haciendo crac y nuestros políticos se ríen de nosotros…hasta que algo pase…un disparo  de nieve….una luz cegadora……y no será en absoluto agradable…un disparo de nieve….una luz cegadora……

Microteatro “Haagen Dasz”…

Todavía recuerdo el primer microteatro, fue allá por el 2010. Un grupo de actores y directores tomaron un prostíbulo en la calle Ballesta.  La entrada costaba 2 euros y allí  íbamos a ver teatro no a beber cerveza. Allí se arriesgaban. Las escenas giraban en torno a la prostitución y  en cada habitación se desarrollaba una historia.   El olor a baño, a sexo y a Don Limpio inundaban algunas de las habitaciones. Salías de allí con todo ese inmenso prostíbulo encima. Al escapar de nuevo a la calle,  mientras encendía un cigarrillo  y compartía  lo que me había pasado en aquellas habitaciones  con un viejo amigo, vimos a tres putas en la misma esquina mirándonos con un gesto a mitad de camino entre  la desesperación y el deseo.  Recuerdo que me sentí extraño. Caminábamos  en  ese extraño territorio  dónde la ficción y la realidad  se cristalizan  con tanta fiereza que es imposible eludir lo que  nos estaban revelando.  Aquel microteatro rugía. involucraba. Señalaba. Se pronunciaba. Gritaba con ruido y furia. Desde aquellas habitaciones olvidadas donde muy probablemente  anteriormente habían tenido lugar escenas  reales de prostitutas y chulos, el teatro tenía sentido.  El microteatro de ahora pretende ser la sombra de una sombra. El compromiso y el riesgo se acaba tan rápido como  los botellines y los panchitos que sirven.   Pero claro . Está de moda. Y las modas son importantes.  Dónde va a parar.  Así que mientras los panchitos se acaban y los botellines se enfrían, “el teatro se muere a golpe de vómito y mentira” , como diría un viejo amigo y dramaturgo. Pero esto no aguantará mucho más. Créanme. Esto se agota. Lo light se va acabando. Es el momento  de reunirse y contar historias, en garajes, plazas o viejos apartamentos, dónde sea, pero hacerlo de verdad.  Frente a un teatro por dinero  propongo un teatro por necesidad, porque no quedan más cojones, porque sencillamente lo contrario sería seguir a alimentando al monstruo.  Y  ya está bastante crecidito.

 Me consagraré en adelante
exclusivamente al teatro, tal
como lo concibo,
un teatro de sangre,
un teatro que en cada representación
habrá hecho ganar
corporalmente
algo
tanto al que representa como al
que viene a representar,
por otra parte
uno no representa,
uno hace.
El teatro es en realidad la
génesis de la creación.
Yo estaba vivo
y estaba allí desde siempre

Antonin Artaud


“Tal vez una intuición…”


Tiempos de crisis. Tiempos de cambio, viejos tiempos locos. Vengo pensando hace unos días donde queda todo esto del teatro. Toda esta gran e inmensa locura, ¿Qué tiene que decir en estos días?  Y él permanece mudo. ¿Qué tenemos que decir nosotros? Como dijo Rigola, el teatro se muere. La  famosa crisis aumenta y la lucha se antoja prácticamente insostenible.  Vivimos en la precariedad artística y tenemos la médula espinal rociada con historias incendiarias esperando a ser  contadas. Tenemos los ojos cansados, los oídos agrietados y las manos encalladas.

Sólo nos queda el escenario, tan sólo eso. Y no es poco para estos tiempos de locos en los que nadie da nada por nadie. Vendrán todos al teatro. Quedaremos con todos  nuestros fantasmas allí, y con los fantasmas de ustedes también. No lo duden. Vendrán todos, viejos amigos que nos traicionaron o que no supieron hacerlo mejor, nuevas amantes arrastrando la piel de las anteriores, amigos perdidos, mujeres perdidas, tardes calcinadas en el centro de Madrid en cualquier Café literario de moda,  y así siempre, siempre, siempre.

Quedan todos convocados.

Al final rebuznaremos por las calles a ritmo de Justin Bieber o cualquier otra mierda que nos pongan.  Ruido por la boca. Sin embargo dicen que ahora es cuando  nacen las grandes historias, porque las grandes historias nacen del fuego y ya estamos ardiendo, estamos todos haciendo crac…

Pero no se preocupen, el ser humano siempre se repone de este tipo de inconvenientes históricos y  la cultura con él. Nacerá un nuevo occidente  más devorador que nunca, nos dolerán los ojos al ver todo lo que hemos construido.

Y en ese momento nos reiremos todos, bailaremos hasta que nos  agotemos. Caminaremos completamente ciegos  y las noches arderán con un fuego tan puro que todo  se nos antojará terriblemente bello. Y el lenguaje será por fin una cáscara vacía  y las historias enmudecerán, cambiaremos los teatros por los McDonalds, el placer de compartir historias por el placer de compartir fluidos en los swinger más sucios de toda la ciudad. Cambiaremos la noción  de placer. Engordaremos como vacas, hasta que reventemos todos. Y entonces se pondrá todo perdido.

Y Brecht no nos bastó,  Artaud no nos convenció y  Stannislavsky no nos funcionó.

Es hora de empezar…Franceses, todavía un esfuerzo más…

Ya lo decía el viejo Charles;

Si vas a intentarlo, hazlo hasta el final.
De lo contrario ni siquiera empieces.
Si vas vas a intentarlo, hazlo hasta el final.
Esto puede significar perder chicas, esposas,
parientes,trabajos e incluso tu sentido común.
Hazlo hasta el final.
Puede significar no comer nada en tres o cuatro dias,
puede significar helarte en el banco de un parque,
puede significar la cárcel, puede significar desprecio,
burla, aislamiento.
El aislamiento es el regalo.
Todo lo demás es un reto a tu resistencia,
a las ganas que tengas realmente de hacerlo.
Y lo harás a pesar del rechazo y de las peores posibilidades
y será mucho mejor de lo que puedas imaginar.
Si vas a intentarlo, hazlo hasta el final.
No hay sensación comparable. Estarás a solas con los dioses
y las noches se encenderán con fuego.
Hazlo, hazlo, hazlo, hazlo,
hasta el final, hasta el final.
Y cabalgarás la vida hacia la carcajada perfecta.
Es la única pelea que vale la pena. Ahí la tienes.
“Tira los dados” Charles Bukowski