Notas al hilo de “Nader y Simin, una separación…”

Asghar Farhadi  crea vida en el celuloide. Nader y Simin  ataca al punto de flotación de la sociedad iraní poniendo de manifiesto costumbres que  pueden transcurrir perfectamente en occidente.  Aunque pudiera parecer que al ver un film iraní  estamos viendo algo exótico, fuera de lo común, al ser de un país tan lejano y distinto deben ser muy raritos y diferentes a nosotros ¿no?, pensarán algunos. Pues no.  No estamos viendo una cinta iraní con el síndrome del turista cultural. La cinta nos contempla cómplices de lo que se dibuja en la pantalla.  Los personajes no son extraños, si bien es cierto que  el  contexto social/cultural/religioso existe y pesa en los personajes (en unos más que en otros) el film no se limita a tratar únicamente  esta problemática  sino que ahonda en los conflictos y situaciones de sus personajes.
Nader y  Simin pone en entredicho ciertas cuestiones importantes como son la justicia, la verdad,la realidad, la culpa etc.  Su estética es realista, sus interpretaciones son concretas, específicas llenas de procesos, los actores no dan nada por hecho, nada expresionista,  totalmente sobrio y expresivo.  Una tragedia griega contemporánea. La narrativa maneja los principios dramáticos/estéticos/formales   enunciados por Aristóteles en su poética.  Héroes/heroínas desdibujados por la realidad, esperando un milagro, necesitados de la certeza, de la paz. Al héroe se le caracteriza por luchar contra el destino impuesto por los Dioses. Es importante recordar que la figura del héroe en la Grecia antigua atraviesa distintas fases. Aquí se habla de los últimos héroes dibujados por Sófocles.  Hay un destino se supone impuesto a los hombres, mediante sus peripecias los héroes tratar de luchar  contra lo impuesto. Porque lo impuesto encadena y destruye.  ¿Qué es lo heroico en Nader y Simin?.  Una serie de detalles, causalidades, (que no casualidades)  que el director iraní  propone a sus personajes, obliga a los mismos a confrontarse con lo que les toca.  ¿Por qué a mi ? ¿Dónde está el culpable de lo que me ha pasado? Necesita culpar, necesito justicia…  ¿Dónde está la verdad?  En mi dolor, en el dolor del Otro, en el dolor de los personajes.
¿Por qué a mi?  ¿Qué me impide amar? ¿De qué quiero escapar?
Nader y Simin, están vivos. Tan vivos como nosotros.  Sus deseos y sus temores son  los gritos de todo occidente. Es un dolor universal y tremendamente humano. Situaciones cotidianas que estallan. Retomándo a Aristóteles, necesitamos volver al miedo y a la piedad.Y  esta película es miedo y piedad de principio a fin, necesitamos volver a la identificación para la comprensión. Sino, el cine será únicamente teoría, opinión, crítica, algo ajeno a nosotros.  Algo que nos entretendrá sin más.
Nader y Simin es un cuadro con colores infinitos, contradictorios, estructurados y perfectamente medidos para que llegue al espectador como debe llegar.  Agradezco al director su trabajo, a todo su equipo, agradezco que se esfuercen en construir, en crear una realidad y unos personajes  tan llenos de matices como la propia vida. Y es que pintar realidades con tanta humildad, detalle  y honestidad es sin duda digno de agradecer.

“El profesor Lazhar”…

En primer lugar, gracias. Gracias  Philippe Falardeau  por tomarte la molestia de construir tan concienzudamente, con tanto detalle, humanidad y sutileza este film. Es realmente un gusto saber que hay una parte del cine que aún no ha muerto, que aún no se pliega a las exigencias comerciales /industriales que imposibilitan la concepción del cine como un elemento de reflexión necesario, profundo y arriesgado. Yo siempre lo he dicho, menos es más. Y a la hora de contar una historia como esta, la sencillez es impecable. Nada expresionista, comedida, técnicamente impecable,  sin planos redundantes y con interpretaciones que hacía tiempo que no veía en el cine.  Una   historia construida y pensada  que gira en torno a la educación, concretamente a  como estamos entendiendo la educación en estos días. Todos conocemos muchos tipos de profesores. Y a menudo  los profesores, los malos claro, piensan que con pensarse expertos de una materia ya es suficiente. Yo conozco profesores muy sabios, que escriben libros sobre teorías apocalípticas, doctores en esto y aquello y grandes teóricos/pontífices y bla bla bla. Y realmente saben mucho de lo suyo, estructuran teorías agudas y muy acertadas. Pero se olvidan de algo importante. No están ahí para exhibirse ni lucirse con sus teorías estupendas . Son responsables de que los alumnos aprendan.  No exhiben, enseñan, y enseñar señores, conlleva riesgo. Conlleva implicación y quitarse a uno mismo del medio para poder  centrarse en el Otro. Y no es nada fácil. A menudo los profesores se limitan a soltar 3 o 4 teorías (las mismas de siempre) a un puñado de alumnos. Y nada más. Y se van a casa henchidos de orgullo por haber creído enseñar cuando lo único que han conseguido es enseñarse a ellos mismos.  No se mojan, están tan enamorados de sus palabras que no ven. Y la educación no es eso. Pero claro es difícil educar cuando algunos padres no permiten que esa educación se produzca. Quiero decir, hoy en día hay cierta moda y abundan cada vez con más frecuencia los padres frustrados y consecuentemente  superprotectores con  sus hijos. A menudo confunden términos, la educación y la enseñanza son inseparables.  Y este tipo de padres pretenden separarla, pretenden que a su hijos no se los toque nadie, si lo hace mal  es culpa del profesor porque le estresa.  ¿Pero qué queremos? Por el amor de Dios, si vuestros hijos están solos porque trabajáis 25 horas al día,  los profesionales de la educación, esto es los profesores (porque lo s profesores son única y exclusivamente eso, profesionales de la educación) tendrán que efectuar su trabajo.  Pero esto es normal y perfectamente lógico. Venimos de modelos educacionales atrasados y severos.  Y ahora estamos en el polo opuesto.  Como los profesores  fueron duros y severos  conmigo yo voy a evitar eso con mi hijo, ergo cualquier tipo de límite o consigna de un profesor a un alumno será tomada en cuenta como una brutal agresión por parte del profesor.

Luego el niño crece y por supuesto, se embrutece. La cinta del francés hace un análisis muy fino. Insiste en un asunto que se repite durante todo el film de manera diferente.  Es necesaria una educación emocional/afectiva. Menos libros y más corazón. Quiero decir, los contenidos culturales son por supuesto necesarios pero más necesaria es  apoyar,guiar, ayudar a  un primera socialización a  esos niños, que sin duda lo necesitan .Al final es ser más humanos. Pero vivimos en la sociedad en la que no nos pasa nada, nuestras emociones no existen, no nos permitimos ser humanos. Es otra moda.  Estamos acostumbradas a tapar y tragar todo lo que nos pasa. A hacer como si no pasara nada cuando pasa. Pero es difícil darse cuenta de eso si tu mismo no eres libre contigo, con tus emociones, sentimientos, y anhelos.

Me atrevo a decir que cualquiera que es llamado profesor debería hacer un trabajo terapéutico consigo mismo. Es necesario limpiar, ordenar, y quitarse del medio para no acabar haciendo de la labor de educar,  un ejercicio narcisista y autocomplaciente.

La educación de cualquier tipo y edad no es ningún juego. Y en España estamos llenos de profesores desde preescolar a la universidad  que no se toman ese trabajo en serio, confunden. Creen que por ser expertos y conocedores de una materia ya pueden enseñarla,  y eso no es así. Así cualquiera puede ser profesor y a las pruebas me remito. Hoy en día, cualquiera lo es.

La educación y la enseñanza no van por separado. Hay que arriesgarse y mojarse. Menos pontificar y más riesgo y humanidad, por Dios.

Por otro lado esto no pretende ser una crítica al film. Pretende ser una carta de agradecimiento  y una declaración de principios. Sin más.