A propósito de Los iluminados o notas al filo mismo de Dios…

top_gr_4610

No es que Dios se haya olvidado de nosotros, es que nosotros  nos hemos olvidado de él. Lo hemos suplantado por un iphone.  En los albores de nuestra  humanidad  la espiritualidad era el centro del hombre. El hombre necesitó ritos para explicarse el mundo, la religión surgió como  tal,  más tarde, los ritos se convirtieron en sangre, lo que nació como un camino  de  autoconocimiento y  desarrollo espiritual,    se convirtió en dogma y ahí empezaron los problemas. El problema no es Dios, Yahvhe, Buda o  Sidharta , el problema es lo que los hombres han hecho con  su relación con lo  sagrado.  En nombre de tantos dioses del pasado se han cometido verdaderos genocidios,  que aún habiendo sido  acometidos en nombre de la religión,  paradójicamente lo que han conseguido  es  alejar aún más al hombre de su parte espiritual, sagrada y genuina. Si al principio  el centro del hombre era su espiritualidad, desarrollada a su vez a través del concepto tribal de grupo,  a lo largo de los siglos se ha ido sumando un nuevo centro hasta llegar al famoso Dios ha muerto, el dinero como  principio mismo del capitalismo. De la paulatina y sagaz sustitución de los ritos por los trueques,  hemos necesitados siglos para realizar este cambio que desde hace tiempo permanece en prácticamente la mayor parte de las sociedades occidentales.  Hemos cambiado las premisas.    Dios es la totalidad. Ahora, el dinero es la totalidad por lo que el dinero es Dios.  El signo de nuestro tiempo está en nuestras carteras, en una tarjeta de crédito. No hay rastro de Fé. Y no me refiero especialmente  al Dios cristiano, que también,  me refiero a la relación que desde el origen de la humanidad  se ha cultivado con lo espiritual del hombre, con lo sagrado.   ¿Qué pasa con lo sagrado en estos días?  ¿Qué tenemos en vez de eso?

Una generación de almas rotas y corazones envenenados  y oprimidos por un sistema que se resquebraja,   es aquí donde  el texto de los Iluminados empieza a construir su relato.  La obra nos presenta la vida de  4 personajes que intentan mantener su idealismo a flote, en mitad de una tormenta que  parece no terminar nunca.  Pero ¿cómo podemos reencontrarnos con lo sagrado  si en nosotros mismos está plantada la semilla de la indolencia y la incredulidad?  A mitad de camino entre la Fé y el autoengaño los personajes se encuentran con sus propios demonios a medida que avanza la obra.  Y es que  ya se sabe, cuando Dios te  roza la cara, el diablo te agarra del pie…

La indolencia como refugio…

Hay una falsa espiritualidad impostada y repleta de psicologismos baratos  que se empezó a gestar con la generación beat, allá en los años 50 norteamericanos. Ellos ya empezaron a hablar de algo que ahora está más exacerbado que nunca. Ellos ya nos hablaban desde la desesperación profunda de sentirse herederos de un sistema envenenado .  Eran conscientes  de esta falta de conexión con lo sagrado, y quizá por ello empezaron a tratar de desarollar nuevos puntos de vista amparándose desesperadamente en filosofías orientales mientras se metías 3 rayas de coca y  se ponían de opio.  Estaban demasiado tomados ya por la bruma narcótica del capitalismo, el veneno estaba ya en su sangre y se mimetizó en ellos con tanta fuerza que lo único que les quedaba era encender la mecha  y reventar, parafraseando a uno de los personajes de la obra.

Ante la imposibilidad de encontrar rastro de lo sagrado en  su interior , surge esa desconexión que desintegra al individuo y que le hace ciego a su alma, a su dolor y a sus carencias. Comienza entonces el camino de la indolencia y el alivio sistemático mediante las drogas o el sexo.  ¿Qué hacer con el vacío que habita en nosotros?¿Cómo llenarlo? ¿Cómo gestionar y entender lo carencial en cada uno de nosotros? Es increíble como occidente se ha esmerado tanto  para darnos placebos  y así  llenar esos agujeros en lo más profundo de nuestra alma.  Engordaremos como vacas, y un buen día  reventaremos de tanto engordar…y simplemente se acabó. Gracias a todo el equipo de Los Iluminados por hacerme partícipe de este hermoso viaje dentro del alma humana.

He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz.
Quienes expusieron sus cerebros al Cielo, bajo El y vieron ángeles Mahometanos tambaleándose en los techos de apartamentos iluminados.
Quienes pasaron por las universidades con ojos radiantes y frescos alucinando con Arkansas y la tragedia luminosa de Blake entre los estudiantes de la guerra.
Quienes fueron expulsados de las academias por locos por publicar odas obscenas en las ventanas del cráneo.
Quienes se encogieron sin afeitar y en ropa interior, quemando su dinero en papeleras y escuchando el Terror a través de las paredes.
Quienes se jodieron sus pelos púbicos al volver de Laredo con un cinturón de marihuana para New York.
Quienes comieron fuego en hoteles coloreados o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o purgaron sus torsos noche tras noche con sueños, con drogas, con pesadillas despiertas, alcohol y verga y bolas infinitas, ceguera incomparable; calles de nubes vibrantes y relámpagos en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todas las palabras inmóviles del Tiempo, sólidos peyotes de los vestíbulos, amaneceres en el cementerio del árbol verde, ebriedad del vino en los tejados, puestos municipales el neón estridente luces del tráfico parpadeantes, vibraciones del sol, la luna y los árboles en los bulliciosos crepúsculos de invierno de Brooklyn, estrepitosos tarros de basura y una regia clase de iluminación de la mente.
Quienes se encadenaron a sí mismos a los subterráneos para el viaje infinito desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de las ruedas y niños empujándolos hacia salidas exploradas estremecidas y desiertos golpeados de cerebros absolutamente secos de esplendor en la melancólica luz del Zoo.
Quienes se hundieron toda la noche en la luz submarina de Bickford’s emergidos y sentados junto a la añeja cerveza después del mediodía en el desola’do Fugazzi’s, escuchando el crujido del destino en la caja de música de hidrógeno.
Quienes hablaron setenta horas seguidas desde el parque a la barra a Bellevue al museo al Puente de Brooklyn, batallón perdido de conversadores platónicos bajando de espaldas las escaleras de escape de los alfeizares del Empire State lejos de la luna, gritando incoherencias, vomitando susurrando hechos y recuerdos y anécdotas y patadas en la bola del ojo y traumas de hospitales y cárceles y guerras, intelectos enteros disgregados en amnesia por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la Sinagoga arrojada al pavimento.
Quienes se desvanecieron en ninguna parte de Zen New Jersey dejando un reguero de ambiguas postales ilustradas de Atlantic City Hall, sufriendo sudores orientales y artritis Tangerianas y jaquecas de China bajo la basura en las salas sin muebles de Newark.
Quienes dieron vueltas y vueltas en la medianoche por el patio de trenes preguntándose adónde ir, y fueron, sin dejar corazones rotos.
Quienes prendieron cigarrillos en vagones traqueteando por la nieve hacia granjas solitarias en la noche del abuelo.
Quienes estudiaron a Plotino, Poe, San Juan de La Cruz, telepatía y cábala debido a que el cosmos instintivamente vibraba en sus pies en Kansas.
Quienes solos por las calles de Idaho buscaban ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios.
Quienes pensaban que sólo estaban locos cuando Baltimore destellaba en éxtasis sobrenatural.
Quienes saltaron a limusinas con el Chinaman de Oklahoma impulsados por la lluvia de los pequeños pueblos a la luz callejera de la medianoche del invierno.
Quienes haraganeaban hambrientos y solos por Houston buscando jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante español para conversar sobre América y la eternidad, una tarea sin esperanza, y tomaron un barco para Africa.
Quienes desaparecieron en los volcanes de México dejando tras suyo nada excepto la sombra del estiércol y la lava y la ceniza de la poesía quemada en Chicago.
Quienes reaparecieron en la Costa Oeste investigando el F.B.I. en barbas y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas atractivos en su oscura piel entregando incomprensibles folletos.
Quienes se quemaron sus brazos con cigarros encendidos protestando contra la bruma narcótica del tabaco del Capitalismo.
Quienes distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desvistiéndose mientras las sirenas de Los Alamos los deprimían, y se deprimía Wall, y el ferry de Staten Islan también se deprimía.
Quienes rompieron a llorar en blancos gimnasios desnudos y temblorosos frente a la maquinaria de otros esqueletos.
Quienes mordieron detectives en el cuello y chillaron con placer en autos policiales por no cometer un crimen salvo su propia pederastia salvaje y su intoxicación.
Quienes aullaron de rodillas en el metro y fueron arrastrados por el techo ondeando sus genitales y manuscritos.
Quienes permitieron ser penetrados por el ano por virtuosos motociclistas, y gritaron con alegría.
Quienes chuparon y fueron chupados por aquellos serafines humanos, los marineros, caricias del amor Atlántico y Caribeño.
Quienes eyacularon en la mañana en la tarde en jardines de rosas y en el pasto de parques públicos y cementerios esparciendo su semen libremente a quienquiera que llegara.
Quienes hiparon sin cesar tratando de reír pero se torcían de llanto detrás de un cubículo de un Baño Turco cuando el ángel rubio y desnudo venía a atravesarlos con una espada.
Quienes perdieron a sus amantes por las tres viejas musarañas del destino, la musaraña tuerta del dólar heterosexual, la musaraña tuerta que hace guiños fuera del útero y la musaraña tuerta que no hace nada sino sentarse en su trasero y corta las hebras doradas intelectuales del vislumbre del artesano.
Quienes copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza, un novio, un paquete de cigarrillos, una vela y se cayeron de la cama, y continuaron en el suelo y por los pasillos y terminaron desmayándose en la pared con una visión del último coño y llegaron a eludir el último atisbo de conciencia.
Quienes endulzaron las conchitas de un millón de chicas temblorosas en el ocaso, y tenían los ojos rojos en la mañana pero preparados para endulzar las conchitas del sol naciente, destellantes traseros bajo los establos y desnudos en el lago.

Ahullido Allen Ginsberg

“Fragmente” o crónica negra de una sociedad…

fragmente8_ficha

Ellos  no pudieron hacer nada. ¿Existe otra manera de hacer las cosas? Quiero decir, no podemos evitarlo en absoluto. Somos humanos con todo lo que ello implica, y el pasado nos forma y  nos conforma.  Estos personajes son hombres, mujeres y niños que  no pudieron escapar a su carácter y   costumbres. Son hombres, mujeres y niños que perdieron la inocencia en un punto del camino y ya nada volvió a ser igual. Son hombres, mujeres y niños que bailan cada noche en la cornisa de su hogar en llamas, con la mirada perdida y el corazón roto.   Solos en una ciudad helada  y con olor a alquitrán.  Completamente solos frente a su dolor.  Un reflejo embrujado de lo que ocurre  en la mayoría de las sociedades occidentales.  Existe un individualismo que nos aísla y nos hace enfermar,  nos hace ciegos ante el dolor ajeno, tal vez porque no entendamos el nuestro , tal vez porque nadie nos hablo de nuestro dolor, tal vez por esa estúpida manía de olvidar y taponar las heridas hasta que esas heridas se convierten  una metástasis perfecta que envenena y elimina cualquier rastro de humanidad que pudiera quedar en lo más profundo de nuestro ser.

Occidente ya está pasado de vueltas. Cada vez hay más enfermedades mentales, más violencia, más hogares rotos.   ¿Qué está pasando? Las generaciones no pueden soportar tanto peso.Viejos dolores del pasado se convierten en fantasmas peligrosos.    La basura crece y crece.

La obra evoca espacios mediante la iluminación, la interpretación y el ambiente sonoro, nos obliga a imaginar. Es bueno y necesario que exista una implicación con el público,  aquí nunca el público es pasivo y puramente contemplativo. Nos invita a abrir una puerta. Nos obliga al  ejercicio constante de la imaginación para poder entender.    La obra nunca afirma, sugiere y evoca, con generosidad y humildad. Se tratan temas como la violencia o los abusos, nunca de un modo explícito,  siempre de un modo humano y que ayuda a la compasión/comprensión del espectador.   Los cuerpos de los actores están vivos, despojados de tensión, entregados a lo que les ocurre a cada momento. Sencillez, concreción y humanidad. Gracias a todo el equipo por devolverme la Fé en un tipo de Teatro que está en vías de extinción.

Una radiografía precisa de cualquier ciudad occidental, Lars Nóren, dramaturgo y novelista  sueco,  nos trae una propuesta que es mucho más que una propuesta, es un acto de amor a la condición humana. Desgarradoramente bello.  El frío de suecia se nos cuela en el corazón y nos recuerda que no estamos tan lejos de ellos.  La compasión es un don que abre nuestros corazones. Y es que al final todos estamos hechos de lo mismo.  Responsabilicemonos de nuestras emociones , de nuestros fantasmas, sino,  es posible que más pronto que tarde, alguien lo  haga por nosotros, y empezarán los problemas…

Análisis de “Doña Perfecta” de Galdós…

 

 

 

 

 

top_gr_4109

Pepe Rey llega al pueblo Orbegoso   con la intención de casarse con su prima  por orden de su padre.  Al llegar al pueblo le recibe  un vecino del mismo, su tía Doña perfecta  y Don Inocencio, el sacerdote del pueblo. Allí Pepe Rey se dará cuenta de las diferencias más que plausibles con el resto de habitantes del pueblo. Su tía al conocer la idiosincrasia de  su sobrino  intentará por todos los medios evitar que Pepe pueda casarse con su hija Rosario. Incluso si esto supone matarle.

La obra  de Galdós trata temas como el autoengaño, la tradición, la superstición, la manipulación,  la violencia  la religión y el miedo.

A lo largo de la obra vemos como todos los habitantes de este misterioso pueblo necesitan constantemente verse a ellos mismos como seres honorables, perfectos , justos y piadosos. Vemos que su realidad no es así y  tratarán de defenderse con violencia si es necesario ante cualquiera que pretenda romper su burbuja de autoengaño. Burbuja  construida con  mentiras  enmascaradas de tradiciones y superchería. El cura del pueblo sabe muy bien sembrar  mediante sus disquisiciones teológicas el miedo y la superstición entre  los aldeanos con tal de manipular a su antojo  las creencias  de todos los habitantes de Orbegoso. creencias  antiguas  y  extremadamente doctrinarias para la propia época.

El conflicto dramático esta alimentado de dos  fuerzas muy poderosas encarnadas en distintos personajes.

Por un lado está operando la fuerza de la tradición, de lo antiguo  y caduco, de lo que está impuesto.  Todos estos personajes viven más en el terreno del idealismo y los sueños que en la propia realidad. Como representantes de esta fuerza destacan Doña Perfecta, Don Inocencio  o Cabayuco.

Por otro lado está operando la fuerza de las corrientes nuevas de pensamiento  progresista muy relacionado con los avances científicos de la época.  La fuerza de la razón y la ciencia representada por Pepe Rey.

Tenemos pues el conflicto servido.  La razón y  lo nuevo frente a la  superstición y lo viejo y caduco.   El objeto de conflicto recae en el personaje de Rosario. Pepe Rey quiere casarse con ella y salvarla del pueblo y sus tradiciones mientras que Doña Perfecta la quiere para ella  y evitará a toda costa su casamiento con el joven progresista.

La obra, impregnada de realismo galdosiano, sigue el esquema de las grandes tragedias griegas. Existe un factor desencadenante ( la llegada de Pepe Rey al pueblo )  dos fuerzas que alimentan el principal conflicto y un objeto de conflicto. Galdós sigue pues  la leyes dramáticas enunciadas por Aristóteles en su poética.

La versión y dirección de  la pieza corresponde a Ernesto Caballero, el cual utiliza una forma de representación puramente simbolista, llenando el espacio con metáforas para  trasmitir atmósferas  sugerentes a la imaginación del público.  Hace uso del coro griego para ayudar a entender y contextualizar al  público. Las tres Trollas son  personajes extradiegéticos y a la vez intradiegéticos. En algunas partes de la obra acompañan la acción dramática funcionando como coro narrador, (vemos claramente en esta referencia como Ernesto Caballero ha seguido fielmente las formas de representación escénica que describía Galdós).  En otras partes sin embargo  no se salen de la historia para narrarla sino que participan en ella activamente.

La bella metáfora de las Trollas nos remite necesariamente a la mitología griega. Es inevitable  la relación entre estas  y las parcas. Los tres personajes aparecen tejiendo y entonando cantos fúnebres y siniestros, a la vez que narran lo que está sucediendo en la historia.   Sin duda las intenciones del director no sólo fueron completamente fieles a la pieza dramática de Galdós sino que también amplificaron  el mensaje del mismo.

En cuanto al ritmo, las transiciones entre escena y escena y los procesos de los personajes hacen que lo que ocurra en el escenario tenga peso y por tanto se necesite de tiempo para procesar y entrar en el imaginario propuesto por  el director madrileño. Estamos pues ante un ritmo lento, pausado  y con una elipsis importante  al final de la obra.

Las interpretaciones se desarrollan  de manera realista  y probablemente siguiendo las líneas  naturalistas de Stannislavski   durante toda la obra.   No hay rastro de distanciamiento brechtiano  sino más bien todo lo contrario, intentos constantes por medio de distintos dispositivos teatrales para hacer entrar al público en la acción dramática.

En cuanto a la escenografía,  menos es más. El trabajo escenográfico desarrolla las líneas propuestas por Peter Brook y Grotowski entre otros,  al utilizar el escenario de manera comedida y  sencilla. Cuando sencillez no significa falto de complejidad.  El escenario entero está forrado de una viejo estampado de colores apagados y líneas anticuadas, dicha decisión no hace sino aumentar y ayudar a entender el conflicto dramático propuesto. La utilización de las nuevas tecnologías está también presente en esta pieza utilizando video proyecciones en momentos clave de la obra para ayudar a crear una atmósfera determinada.

El maquillaje y vestuario mantienen una línea realista que ayudan al espectador a “meterse” en la historia. La iluminación es utilizada de forma naturalista  en ocasiones y de forma expresionista en  otros momentos. Por ejemplo al principio de la obra se utilizará una luz blanca con algunas banderas para simular una ventana en un tren. En este caso vemos como la luz se utiliza para imitar y recrear la realidad en la escena. En otros momentos la luz es utilizada de una forma más expresionista cuya función es enfatizar un estado de ánimo de un personaje.

La obra  de Galdós trata temas como el autoengaño, la tradición, la superstición, la manipulación,  la violencia  la religión y el miedo.

A lo largo de la obra vemos como todos los habitantes de este misterioso pueblo necesitan constantemente verse a ellos mismos como seres honorables, perfectos , justos y piadosos. Vemos que su realidad no es así y  tratarán de defenderse con violencia si es necesario ante cualquiera que pretenda romper su burbuja de autoengaño. Burbuja  construida con  mentiras  enmascaradas de tradiciones y superchería. El cura del pueblo sabe muy bien sembrar  mediante sus disquisiciones teológicas el miedo y la superstición entre  los aldeanos con tal de manipular a su antojo  las creencias  de todos los habitantes de Orbegoso. creencias  antiguas  y  extremadamente doctrinarias para la propia época.

El conflicto dramático esta alimentado de dos  fuerzas muy poderosas encarnadas en distintos personajes.

Por un lado está operando la fuerza de la tradición, de lo antiguo  y caduco, de lo que está impuesto.  Todos estos personajes viven más en el terreno del idealismo y los sueños que en la propia realidad. Como representantes de esta fuerza destacan Doña Perfecta, Don Inocencio  o Cabayuco.

Por otro lado está operando la fuerza de las corrientes nuevas de pensamiento  progresista muy relacionado con los avances científicos de la época.  La fuerza de la razón y la ciencia representada por Pepe Rey.

Tenemos pues el conflicto servido.  La razón y  lo nuevo frente a la  superstición y lo viejo y caduco.   El objeto de conflicto recae en el personaje de Rosario. Pepe Rey quiere casarse con ella y salvarla del pueblo y sus tradiciones mientras que Doña Perfecta la quiere para ella  y evitará a toda costa su casamiento con el joven progresista.

La obra, impregnada de realismo galdosiano, sigue el esquema de las grandes tragedias griegas. Existe un factor desencadenante ( la llegada de Pepe Rey al pueblo )  dos fuerzas que alimentan el principal conflicto y un objeto de conflicto. Galdós sigue pues  la leyes dramáticas enunciadas por Aristóteles en su poética.

La versión y dirección de  la pieza corresponde a Ernesto Caballero, el cual utiliza una forma de representación puramente simbolista, llenando el espacio con metáforas para  trasmitir atmósferas  sugerentes a la imaginación del público.  Hace uso del coro griego para ayudar a entender y contextualizar al  público. Las tres Trollas son  personajes extradiegéticos y a la vez intradiegéticos. En algunas partes de la obra acompañan la acción dramática funcionando como coro narrador, (vemos claramente en esta referencia como Ernesto Caballero ha seguido fielmente las formas de representación escénica que describía Galdós).  En otras partes sin embargo  no se salen de la historia para narrarla sino que participan en ella activamente.

La bella metáfora de las Trollas nos remite necesariamente a la mitología griega. Es inevitable  la relación entre estas  y las parcas. Los tres personajes aparecen tejiendo y entonando cantos fúnebres y siniestros, a la vez que narran lo que está sucediendo en la historia.   Sin duda las intenciones del director no sólo fueron completamente fieles a la pieza dramática de Galdós sino que también amplificaron  el mensaje del mismo.

En cuanto al ritmo, las transiciones entre escena y escena y los procesos de los personajes hacen que lo que ocurra en el escenario tenga peso y por tanto se necesite de tiempo para procesar y entrar en el imaginario propuesto por  el director madrileño. Estamos pues ante un ritmo lento, pausado  y con una elipsis importante  al final de la obra.

Las interpretaciones se desarrollan  de manera realista  y probablemente siguiendo las líneas  naturalistas de Stannislavski   durante toda la obra.   No hay rastro de distanciamiento brechtiano  sino más bien todo lo contrario, intentos constantes por medio de distintos dispositivos teatrales para hacer entrar al público en la acción dramática.

En cuanto a la escenografía,  menos es más. El trabajo escenográfico desarrolla las líneas propuestas por Peter Brook y Grotowski entre otros,  al utilizar el escenario de manera comedida y  sencilla. Cuando sencillez no significa falto de complejidad.  El escenario entero está forrado de una viejo estampado de colores apagados y líneas anticuadas, dicha decisión no hace sino aumentar y ayudar a entender el conflicto dramático propuesto. La utilización de las nuevas tecnologías está también presente en esta pieza utilizando video proyecciones en momentos clave de la obra para ayudar a crear una atmósfera determinada.

El maquillaje y vestuario mantienen una línea realista que ayudan al espectador a “meterse” en la historia. La iluminación es utilizada de forma naturalista  en ocasiones y de forma expresionista en  otros momentos. Por ejemplo al principio de la obra se utilizará una luz blanca con algunas banderas para simular una ventana en un tren. En este caso vemos como la luz se utiliza para imitar y recrear la realidad en la escena. En otros momentos la luz es utilizada de una forma más expresionista cuya función es enfatizar un estado de ánimo de un personaje.

El sonido acompaña la acción dramática enfatizando momentos de  gran tensión. Por ejemplo al final de la representación, cuando Caballico va en busca de Pepe Rey con el trabuco para matarle,  unas voces flamencas quejumbrosas y hondas acompañan lo que está sucediendo en escena hasta su fatal desenlace.

 En líneas generales y a modo de conclusión  Doña Perfecta es sin duda un trabajo realizado con honestidad y esfuerzo por transmitir  una historia que hoy en día guarda completamente la vigencia y tan necesaria es de escuchar en nuestro tiempo. Doña Perfecta nos habla de una sociedad enferma de miedo y carente de autocrítica,  por desgracia “enfermedades sociales” que hoy en día se están extendiendo  por todos los rincones de nuestro país.  Nos habla del miedo de abandonar lo antiguo y lo caduco, para dejar paso a lo nuevo y lo fresco, y de cómo ese miedo genera violencia, dolor y muerte.  Una representación clara y contundente.

Una luna para los desdichados…

Y tal vez aparezca en mitad de la noche con los ojos desencajados en tu cama, como un sueño o una pesadilla. Y Josie tiene el corazón roto, y  Josie  está esperándo toda la noche a que aparezca su amor, pero su amor ya está deshilachado y lleno de whisky, y su corazón roto. Y la luna no es hermosa, resplandece con la palidez de un cadáver. La acción transcurre en una sucia granja de Conneticut.  O`neill nos habla de una familia de inmigrantes irlandeses que  tratan de sobrevivir manteniendo una vieja granja.

Jim Tyrone es el arrendatario  de la granja, un hombre de mediana edad, hijo de un gran actor, con dinero y alcoholizado.  Josie es la hija de Phil Hogan. Ambos se dedican a mantener una granja completamente estéril donde no es posible que crezca nada. La luna  permanece en silencio, recelosa y esquiva, se limita a observar.

¿Qué buscan estos tres personajes?  Jim es un personaje ya utilizado por O´neill en “Largo viaje hacia la noche” en homenaje a su hermano. En la propuesta de John Strasberg  Jim  aparece deshecho, dolorido y completamente alcoholizado. Hay en sus delirios un tipo de cordura peligrosa. Alguien dijo una vez que el alcohol adormece el corazón de los doloridos. Y en verdad lo hace.  Y sin embargo en mitad de la lluvia la vida se abre paso y el amor nace en Josie.  De vez en cuando algún valiente se atreve a echarle un pulso a la realidad, y ésta se lo traga inevitablemente. Desdichados. Lo somos. Desde luego que lo somos.

En el teatro de O´Neill no hay héroes.  Se nos muestra la vida tal y como se vive, con sus cruces y sus alegrías.  O´Neill sabía los peligros de los sueños dorados. América sangra pero nadie ve su sangre. El alma escribe sus libros, pero ninguno los lee, decía el otro.  Lo que no se ve, no existe, Dios y la patria. Dios y la patria. Semper fidelis. Somos los mejores .

O´neill sabía dónde apuntaba con sus textos, directamente al corazón de América, una América enferma. El país de los sueños rotos. Sin duda el texto de O´neill es afinado, directo y  las situaciones dramáticas están elaboradas con cuidado, minuciosidad y humanidad.

En cuanto a la propuesta de John Strasberg es importante detenernos en varios puntos;

-La escenografía es excesivamente realista,  hasta tal punto que Strasberg nos pinta una gran luna en el fondo de la escena, iluminando la vieja granja. No permite imaginar al público. Nada evoca, todo  ilustra.  Nuestra imaginación se adormece. Escenografía redundante, más cerca del cine que del Teatro.

-Me faltaba entender algunas de las situaciones planteadas que sin duda, estaban siendo atravesadas por los actores con  atropello y rapidez, aunque soy consciente que trabajar este texto no es nada fácil.

-En cuanto al trabajo actoral, aprecié el enorme esfuerzo realizado, pero sin embargo reconocí a un Eusebio Poncela muy sobreactuado con gestos de teatro viejo, aunque bien es  cierto es que el retrato de Jim es  de una complejidad enorme. Merce Pons me llenó de ternura envenenada, a mitad de caballo entre niña desvalida y mujer furiosa ,  y José Pedro  Carrión trabajó con una libertad envidiable, humana y con muchísima valentía y arrojo. Quizá en algunos momentos se me antojaron innecesarios ciertos gags de “perro viejo irlandés” , algo menos acusado y menos exagerado ya que lo estaba encarnando de una manera muy viva, por lo que no hacía falta tanto.  Fueron acercamientos notables y por supuesto, siempre mejorables, como todo en el Teatro, por otra parte.

Quizá lo que más  me escuece es el tipo de Teatro que nos plantea John Strasberg.  Un teatro viejo, redundante, una escenografía muy obvia, sin sorpresas, sin imaginación. Sin preguntas. Todo demasiado sabido, los actores no dudan, ilustran. Quizá sea lo que pasa siempre con los grandes nombres.  Lo siento John, pero tu  viejo padre dejó el listón muy alto.  A ti no te sale.

Off Madrid “Espacio Naranjo33” se estrena…

Es hora de dedicar unas cuantas líneas a todas esas salas de teatro que habitan nuestra ciudad y que son para la gran mayoría del público teatral prácticamente desconocidas. Salas como “La Guindalera”, “La puerta estrecha”, “La escalera de Jacob”  o “Liberarte” son baluartes del Off  de Madrid . Salas que escapan a las exigencias industriales/comerciales a las que el teatro de nuestro país parece  estar atado en la mayoría de las ocasiones. Propuestas y miradas que forman parte del circuito alternativo en el mejor sentido de la palabra, esto es; surge como una  alternativa para tener la posibilidad de hacer teatro y simplemente eso, hacer teatro. Creo que ya va siendo hora de que el teatro alternativo/independiente pierda esa etiqueta de teatro raro, pedante, y completamente inentendible. Creo que todo esto es más sencillo y radica  en sentarse  a pensar  y analizar desde un punto de vista realista las posibilidades de hacer teatro en Madrid hoy en día  y no morir en el intento.  El próximo jueves 20 se inaugura Espacio Naranjo 33. Un local/nave/sala  multidisciplinar  donde llevar acabo propuestas arriesgadas, creativas e interesantes.  La compañía de “Teatro  sumergido”  es la encargada de abrir este espacio con su propuesta “Cuando éramos los mejores”, en la que un servidor también está trabajando. Espero que nos encontremos en este nuevo enclave del Off madrileño teatral.

Hasta entonces…

“Tres años” de Juan Pastor

“Tres años” bien podría intentar ser una radiografía fallida del amor basada en la novela homónima  de Chéjov.  La obra adopta un lenguaje muy literario, hasta tal punto que  son los propios actores son los que como si de una novela se tratase nos narran lo que va ocurriendo en el escenario. El texto es un adaptación libre de la novela de Chéjov ambientada en la España  de los años treinta.En ocasiones los personajes se desdibujan  y a nivel dramatúrgico hay escenas que no parecen funcionar del todo, circunstancias no aclaradas, motivaciones no entendidas y acciones en ocasiones ilógicas  pueden ensuciar esta propuesta. Pero como ya he dicho dejando a un lado estos  inconvenientes la obra respiraba y funcionaba.   Los conflictos de los personajes tienen un denominador común, el amor. Dime cómo amas y te diré quién eres. Las acciones principales recaen en  dos de los personajes, Alejandro y Julia.  Determinadas circunstancias han hecho que los dos se casen. Y es aquí donde empieza la radiografía. Juan Pastor intenta y por momentos lo consigue intentar desgranar el origen del amor en nuestros mayores. Intenta analizar el contexto social de antaño, la historia de nuestros padres/abuelos y el amor de ellos, ¿Que significa casarse hace 60 años? ¿Qué significa hoy?¿Por qué se casaban antes?¿Por qué ahora? Pese al tono fresco y en ocasiones cómico de la propuesta en bastantes ocasiones, la obra  remueve el afecto de cada espectador, al amor que tenemos dentro, lo pone sobre el escenario y nos obliga a preguntarnos a afrontar cuestiones como  la validez de nuestras relaciones, nuestros sueños, nuestras  ilusiones y nuestra felicidad.Así,  claramente, amor y felicidad. ¿Cómo es nuestro amor? ¿De que está hecho? Y lo hace de una manera tierna y humana,  lo hace con la inocencia de los primeros errores, con esa melancolia infinita propia del ser humano y probablemente una de las fuentes de inspiración del escritor  ruso, ese realismo triste y melancólico chejoviano  que tanto tiene que ver con la búsqueda de la felicidad en la vida, con la pérdida, con el amor, con los anhelos etc. La propuesta de Pastor disecciona una relación matrimonial en los años treinta y todas sus etapas sin atreverse a dar una fórmula mágica e invitándonos a vivir ese proceso con ellos. No hay juicio. No hay sentencia.  Hay preguntas y ninguna respuesta. Algo que yo personalmente agradezco mucho al  ir al teatro. Una mirada que propone preguntas  que el espectador tiene que contestar o no, cada cuál que haga lo que quiera con la obra y con sus preguntas.  En definitiva los chicos de la Guindalera han vuelto a hacer los deberes con esta propuesta y desde aquí felicito a todos ellos por este viaje, en ocasiones demasiado clásico en el enfoque  pero sin duda honesto y válido. Enhorabuena.

La caída de los dioses de Tomaz Pandur

La moral ha muerto. El ser humano se lo permite todo. En 1969 Luchino Visconti rueda la caída de los dioses. En septiembre de 2011 Tomaz Pandur crea una versión para teatro de la cinta italiana. El director esloveno vuelve al matadero con una de sus propuestas más elaboradas hasta la fecha. El teatro de Pandur nunca pierde el concepto de espectáculo y tanto es así que a los pocos minutos de comenzar la representación un inmenso espejo del tamaño del suelo de la escena se eleva hacia nosotros pudiendo ver con claridad a los personajes desde arriba. Una familia burguesa alemana está cenando plácidamente cuando el Reichstag es incendiado. Este factor desencadenante pone en marcha la acción. La escenografía es espectacular pero tremendamente sobría, en la mayoría de las escenas una larga mesa habita el espacio y las transiciones se desarrollan con la ayuda de una cinta transportadora. La interpretación presenta tintes expresionistas y por supuesto los actores se permiten el lujo de romper la acción escénica abandonando los personajes y repitiendo las escenas como si de un ensayo se tratase. Con estas decisiones Pandur parece querer decirnos “Chicos, tranquilos, es teatro, es ficción, y por cierto, no os olvidéis de Brecht y su distanciamiento”. Destaca como ya he dicho la sobriedad de la escena, personajes extremadamente violentos que son presentados en su forma más apolínea. Una Belén Rueda fría como el hielo y sedienta de poder nos recuerda la capacidad del director esloveno para trabajar la frialdad de la mujer como hizo en Barroco y en otras de sus propuestas. Esta mirada es una mirada que nos asusta, que nos aterra,la mirada que propone Pandur es una mirada hacia el interior del alma occidental, y nos da pistas de donde pudo empezar todo. Quizá ahora en estos tiempos de crisis otro Reichstag estará esperando pacientemente a arder. La trágica historia de una familia occidental disfuncional, tal y como habitan a diario en nuestras ciudades. Una trágica familia que está llamada a aniquilarse hasta la extinción y la locura. Esta historia es la historia de una caída libre completamente destructiva y aniquiladora. Vemos a estos “dioses” a través del espejo del teatro como pequeñas personitas que cometieron el error de creerse grandes, y libres, poderosos e indestructibles. Pero son ante todo, humanos, y como tal, las pasiones a las que están sometidos les llevan a la más completa y pura autodestrucción.¿ Hasta dónde somos capaces de llegar para satisfacer nuestras ansias de poder? ¿Qué pasa con nuestros corazones ? ¿Qué ocurre con nuestra alma?.

Dos horas y media de caída libre nos esperan en el matadero. Dos horas y media en las que podemos sentir el peso de la historia en nuestros corazones y nuestra alma.

Gracias a todo el equipo por proponernos esta “caída”